Feliz Navidad - Asociación Neri Feliz Navidad - Asociación Neri

En este tiempo las calles se iluminan con adornos navideños….

Llega la Navidad…y comienzan las compras: turrones, mazapanes, tortas de pascua, cordiales, juguetes para los niños y niñas. El espíritu navideño nos visita.

Es el momento de los reencuentros familiares…abrazos, besos…

A mi puerta aún llaman chiquillos y chiquillas pidiéndome el aguilando, y es entonces cuando vienen a mi memoria recuerdos de infancia en la casa familiar…Instalábamos en el salón un belén grande y bonito. Amasábamos el serrín en un barreño de cinc, añadíamos un poco de agua y fuchina verde, después amasábamos el serrín con la fuchina marrón.

Con el serrín verde cubríamos el papel de periódico que formaba las montañas. Con el serrín marrón hacíamos los caminos y el suelo. Por último esparcíamos con mucho mimo la harina que era la nieve…

Ahora, en los momentos de preparación de la Navidad, me doy cuenta de la gran suerte que he tenido al nacer en el llamado, primer mundo: haber podido estudiar e ir a la universidad siendo una chica, no tener que andar 15 o más kilómetros para ir a un hospital, no tener que acarrear el agua todos los días, tener cuarto de baño y agua caliente a cualquier hora del día, tener una casa donde no paso ni frío ni calor, tener cerca una familia que me quiere, me arropa y me ayuda si lo necesito, aún sin pedirlo. Y sobre todo la suerte de vivir en mi país y no tener que emigrar a otro lugar donde las costumbres y el idioma son desconocidos para mí.

Y es entonces cuando me digo: vaya, ¡pero qué pedazo de suerte he tenido en la vida!

Luego recuerdo a mis amigos de la Asociación Neri que llegaron desde Mali, ahora en guerra, Burkina-Faso, azotada por el ébola, o Senegal, donde las madres y viudas han tenido que formar asociaciones para buscar y crear puestos de trabajo y así subsistir: sus hombres jóvenes duermen bajo el mar, persiguiendo el sueño europeo.

He conocido historias sobrecogedoras: chicos jóvenes que se salvaron de la muerte, porque no estaban en la misma habitación que sus familiares cuando vinieron a asesinarlos. Saltaron por la ventana dejando todo tras de sí…. Chicos que han recorrido países andando. Han visto y sufrido dolor, tristeza, soledad, compasión… ¡y las adversidades no han podido con ellos! Se les rompieron los zapatos de recorrer kilómetro tras kilómetro. Han atravesado a pie el Sahara de noche y descalzos.

Y cuando llegaron a Murcia, estaban ¡ solos!. No conocían a nadie y tampoco nuestro idioma.

Chicos y chicas como estas y estos, venidos de otros lugares de África y Europa, forman parte de nuestra pequeña gran familia de la Asociación Neri.

Entre ellos hay zapateros, maestros, fotógrafos, albañiles, pastores…

Pese a todas las dificultades de idioma, costumbres y mentalidad, se han adaptado a nosotros y ya forman parte de nuestro paisaje cotidiano. Son mis amigos, que han dejado en sus países a madres, padres, hermanas, hermanos, mujeres…

Sueñan con poder volver un día a su país de origen y poner un pequeño negocio para que sus hijos e hijas no tengan que hacer el viaje al que ellos se vieron obligados.

Mi trabajo en la asociación NERI junto con mi marido Felipe es la ‘intendencia’: somos los que hacemos las compras para las más de doscientas personas que vienen diariamente a desayunar en NERI, muchos de ellos desde kilómetros de distancia: para algunos será la única comida del día.

Para ello necesitamos todo tipo de alimentos: leche, azúcar, galletas, cacao, café soluble etc. Recibimos también donaciones de comida seca como legumbres, arroz, aceite… y también recogemos cajas de naranjas, u otra fruta, lo que siempre viene bien y es muy bien recibido.

Vuestros donativos también nos ayudan a aprovisionarnos.

Estas navidades, cuando compres, acuérdate de NERI. Nosotros lo tenemos casi todo; ellos muy poco.

¡Feliz Navidad y un próspero año para todos los socios y amigos de NERI!

María Teresa Carretero.

¡No hay alegría mayor que ayudar a quien lo necesita!