Cada mañana ducha caliente - Asociación Neri Cada mañana ducha caliente - Asociación Neri

Sobre las 8.45 llego a Neri y ya hay cola en la entrada del comedor, esperando el café con leche y el

trozo de pan con mantequilla, la primera comida caliente del día; o la única. Últimamente en la cola

empiezan a verse personas que no viven en la calle, pero que no tienen para desayunar en su casa.

20 personas desayunan sentados en el comedor -ni caben más mesas ni caben más sillas-, y el resto

en la calle, sobre los bordillos o simplemente de pie. No hay más, y hasta eso poco es agradecido.

Un día verás como se hace.

 

Algunos comensales se apuntan a la ducha: dos grandes termos nutren de agua caliente a una

discreta ducha: un plato de loza, muy simple y frío al tacto, el difusor con su manguera y una

mampara de plástico; sota, caballo, rey. Agua calentita, confortable, amable, quemante, gel: minutos

de bienestar. La toalla, algo de ropa limpia y a la calle: aseado, agradecido y confortabilizado de

momento. Si has tenido suerte y eres de los primeros del día, tras la higiene aun habrá desayuno

caliente, y la mañana parecerá casi normal. Y ahí se acaba la cosa hasta dentro de dos días, si

quisieras volver al agua. ¿Sabes? Esos 10 salen sonriendo del baño, que cosas, ¿verdad?

 

Al apuntarte a la ducha se toma nota de la ropa que vas a dejar para lavar; seis piezas por término

general. Una trabajadora, Soad, recoge esa ropa a diario, la lava, la tiende, todo allí, bajo techo, en

Neri. Al día siguiente la ropa está limpia y seca, y se la llevan sus dueños. Una sencilla rutina que

ocurre cada mañana, 365 días al año, uno más en los bisiestos.

 

Sin pretensiones personalistas, sin público. ¿Lo sabías? Ahora ya sí.

Cada mañana una ducha para salir limpio de casa.

José Luís Carrión
Psicólogo G.Sanitario
NºRR.SR.:40000621